El pasado doce de diciembre presenté mi ensayo “Reflexiones sobre la sociedad móvil-izada”, un trabajo en el que, básicamente, invito a la reflexión individual y aún colectiva, sobre una realidad con la que convivimos a diario: los teléfonos móviles y todos los aditamentos tecnológicos que son inherentes a su uso.
Es tal la rapidez con la que el mundo tecnológico se mueve que las noticias que genera pierden actualidad con una velocidad pasmosa, en cualquier caso y a modo de presentación de mi blog, quiero traer algunas noticias que me parecen significativas y que, de alguna manera, vienen a reforzar mi propuesta de stop-acción, es decir: parémonos, pensemos siquiera un poco y pasemos a la acción.
En fechas recientes falleció Stephen Hawking, sin duda una de las personalidades científicas más grandes del siglo XX y de lo que llevamos vivido de este nuestro siglo XXI. Entre las muchas cosas que es estos días hemos podido leer de y sobre él, me quedo con unas declaraciones hechas a la BBC en el año 2014.
“Stephen Hawking advirtió este martes que los esfuerzos por crear máquinas inteligentes representan una amenaza para la humanidad (…) El reconocido científico dijo a la BBC que «el desarrollo de una completa inteligencia artificial (IA) podría traducirse en el fin de la raza humana».
Yo me atreví a cuestionar el uso y los avances de las nuevas generaciones de robots que amenazan con sustituir al ser humano. Algunos lectores, los menos, me tacharon de pesimista y de tener una visión extremadamente negativa de los avances tecnológicos. Nada más lejos de la realidad. Yo soy un ferviente defensor y usuario de las nuevas tecnologías, aunque no me guste nada, nada, el uso que hacemos de ella; creo que la humanidad está ante una de las mayores oportunidades de su historia y, al mismo tiempo, como no hay oportunidad que no comporte riesgos, estamos, si no lo gestionamos adecuadamente, ante uno de los mayores riesgos a los que la humanidad ha de enfrentarse para no ser sometida y fagocitada por su propio progreso científico, tal y como nos ha dejado dicho Stephen Hawking
Hemos vivido en estos días pasados el escándalo de los datos de Facebook. Millones y millones de información, de todos sus usuarios, ha sido utilizada como moneda de cambio no sabemos muy bien de qué. Cada día somos bombardeados con oferta de Apps gratuitas y, nosotros, en nuestra ingenuidad, descargamos una buena parte de ellas sin caer en la cuenta que el precio que pagamos no es en euros, no, el precio que pagamos somos nosotros mismos, nuestros hábitos, nuestras relaciones, nuestros gustos y, lógicamente, los de nuestros círculos más próximos; ahí está el precio, un precio mucho más valioso que un puñado de euros, un precio que servirá a los diseñadores y comercializadores de Apps para obtener sabrosos beneficios. Podríamos decir, sin pecar de exageración, que el mundo de las Apps, unido a las ventanas al mundo que son las redes sociales, han tejido una tela de araña mucho más compleja, y que podríamos calificar como auténtica red de vigilancia.
¿De verdad creen que no merece la pena pararse un momento y pensar en lo que estamos haciendo?
En España, según los últimos datos que he escuchado en una cadena de radio, ya somos líderes en el uso de las redes. Bajan los usuarios activos de Twitter (4,9 millones) y suben los de Facebook (23 millones) donde las mujeres son, porcentualmente las más activas; Instagram (8 millones) mantiene el crecimiento desde que fue adquirida por Facebook multiplicándolo por 20. En términos estadísticos los usuarios de internet y redes pasamos, de media, un 30 % de nuestro tiempo activo conectados. Un porcentaje cada vez mayor, uno de cada tres en la actualidad, confiesa que no sabría vivir sin móvil.
¿Es esto saludable? ¿Es normal que disfrutemos tanto con algo que nos acerca a lo lejano y nos aleja de lo cercano? ¿Estamos ante una nueva clase de adicción? Sí, ya sé que me tacharan de exagerado pero me da igual, el tiempo lo juzgará y, sinceramente, espero que no sea un juicio final.
Para terminar este ensayo quiero mencionar otra de las noticias sorprendentes relacionadas con este nuevo mundo: los gurús informáticos, los creadores e impulsores de esta nueva sociedad móvil-izada, ejecutivos de las más prestigiosas empresas tecnológicas han decidido que los procesos de aprendizaje y educación de sus hijos no pasan por los videojuegos, teléfonos móviles, tabletas o los ordenadores. Ellos prefieren la tiza y la pizarra clásica, la de toda la vida.
¿Les sorprende?
«No puedes pasar la mayoría de tiempo frente a un dispositivo y esperar desarrollar una buena capacidad de atención», dijo el ingeniero jefe de inteligencia artificial en la startup de aprendizaje de máquinas One Smat Lab, Taewoo Kim,a Business.Insider.
Si usted cree que merece la pena piense un poco y reflexione y si cree que no hace falta, que todo está bien, disfrute del momento…mientras dure.